Yo me encontraba en un
lugar desconocido para mí y vi cuando de lejos venia una persona la cual nunca
en mi vida había visto pero que supe al instante que yo la estimaba mucho y
ella me apreciaba grandemente, su tamaño era imponente la parte más alta de mi
cabeza le daba a ella por su pecho, tuve ocasión de saberlo porque nos
abrazamos por largo rato con gran amor, su cabeza era mucho más grande que la
mía, con el cráneo algo cuadrado, y su cabello perfectamente recogido, su
rostro era de líneas muy finas y delicadas, de ojos, nariz y boca perfectas,
sus cejas eran de un espesor y largo anormal pero le daban un carácter más
bello aun.
Ese ser tan precioso me
abrazaba y se agachaba para verme directamente a los ojos y decirme con la
sonrisa más bella que hayan podido ver mis ojos que me amaba, en ese momento
sentía estar enamorado de aquel ser tan
especial, no era un sentimiento de deseo como el que se tiene por una mujer,
era que ese ser me transmitía un amor tan grande que ya no quería sepárame más
de ella.
Este ser, que
efectivamente era femenino, venia acompañada de dos seres más, uno era igual
que ella femenino, de una belleza angelical y blanca como la leche, era más
pequeña, tanto como del tamaño mío y el tercer ser era masculino este se
asemejaba por su estatura a un niño de unos nueve años, pero los tres
compartían las mismas características, cráneo grande, facciones finas, cejas
muy pobladas y largas, en otras palabras eran bellos y me inspiraban la misma
confianza.
Recuerdo que caminamos
agarrados de la mano por un camino y el ser que me había venido a visitar no
dejaba de preguntarme sobre cómo me sentía, me veía y reía y me felicitaba, al
parecer yo había hecho algo que a ella le agradaba mucho, después de la caminata
agarrados de la mano tomamos un auto, era un vehículo que no puedo
describir con palabras, porque no me
sabría explicar, sentados en el vehículo que nos llevaba a un lugar ella empezó
a darme un mensaje que me había traído, yo la escuchaba pero mi mayor atención
estaba puesta sobre sus características cabezas, tuve que preguntarles (y
discúlpenme los merideños) que si eran de Mérida, y ellos los tres con una
sonrisa cómplice dijeron que si, el niño jugando tomo la palabra por primera
vez y dijo en tono juguetón que él era Italiano imitando el acento, en ese
momento se rompió el protocolo y todos reímos, entonces fue mi momento de
dirigirme a ella y le dije que me disculpara, pero que yo no sabía su nombre y
ella sabía el mío, entonces me dijo riendo que su nombre era Gabriela pero la
otra, muchacha que estaba al lado volteo automáticamente y viéndola a los ojos
le dijo Gabriela no, Yah- viela, yo lo repetí varias veces y ella se rio, ya
para entonces el vehículo nos había llevado a un sitio donde comenzaba una
carretera de tierra larga y algo me decía que ese era el camino que yo debía
tomar, empezó a sonar una canción cristiana muy bonita que en una de sus
estrofas el cantautor le dice a Dios “ porque me amaste a mí, me amaste a mí,
me amaste a mi” yo la escucho y les pregunto a ellos si la conocen, entonces
empiezan a reírse entre ellos, y yo vuelvo y les digo que porque se ríen, que
hay mucha gente que no la conocen y ellos empiezan a cantarla y Gabriela o
Yahviela se coloca a mis espaldas con su voz muy cerca de mi oído izquierdo
empieza a cantarla de una manera muy linda, ahí desperté de mi sueño, con el
rostro de mi ángel grabado en mi mente y con la canción en mis labios, nunca se
me olvidara esa visita y cuando el ángel de Dios me canto al oído porque me
amaste a mí, me amaste a mí, me amaste a mí.
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