sábado, 3 de marzo de 2012

El Pueblo de Dios


El Pueblo de Dios.
Ya se aproxima el invierno y será duro,  ruta de ruego para los que no conocen a Jesús.
Gran dolor en mi corazón, una tristeza enorme me invade. El Espíritu Santo es mi testigo, el conoce mi conciencia.
Cuanto quisiera hacer un cambio con Dios por amor a mis hermanos, por mis parientes y amigos, moriría yo apartado de Jesús por ver su salvación, Pero como dice la palabra “No depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” porque mi Dios, de quien quiere tiene misericordia y al que quiere endurecer endurece. Así que ya no depende de mí, sino que me contentare con todo aquel que recibe la palabra e invocare el nombre del Señor para su salvación.
Hace poco escribí sobre la gracia de ser parte del pueblo de Dios, que por su inmensa misericordia fuimos llamados para ser herederos conforme a la promesa que hiciera a Abraham.
Ahora bien, nosotros hemos venido a ser invitados a la casa de Dios para participar de su verbena, a la vez que sus hijos han quedado fuera por desobedientes (hasta que hayan entrado la plenitud de los gentiles)
Si Dios en su inmensa sabiduría pudo sacar a sus propios hijos de su casa por desobedientes, que podemos esperar nosotros, quienes fuimos recogidos por misericordia. Así como quito el rostro de su pueblo amado por desobediente, con mucha más prontitud hará lo mismo con aquellos quienes se muestren rebeldes a aceptar su llamado, los cortara y los apartara por completo de su pueblo santo.
Porque si a su pueblo aparto a un lado siendo que a ellos fue que vino a buscar y en su lugar nos colocó a nosotros los gentiles de todas las naciones y nos revelo su palabra, no podemos ahora ser soberbios e indolentes, porque así como hizo con ellos puede hacer con nosotros.
Porque Dios no perdono a su pueblo original la desobediencia, a nosotros tampoco nos perdonara.
Y aun para ellos la puerta está abierta, porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios y si volteasen su rostro a YHAVEH el con poder vuelve a restaurar su eminencia.
Así que hermanos en Cristo, les pido de corazón que incluyan al pueblo de Israel en sus oraciones diarias con sinceridad y amor, porque Dios que está viéndote en lo secreto de seguro te recompensara en público.

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