Antes de comenzar con
nuestro escrito de hoy, quiero darle gracias a mi Señor Yeshua
Ja Mashiaj
(Jesús El Mesías) por permitirme escribirle a su pueblo las revelaciones que Él
me ha dado conforme a su voluntad por
medio de su Espíritu Santo.
Este mensaje va dirigido
a mis hermanos en Cristo, Evangélicos, Pentecostales, protestantes y adventistas,
y a todo aquel que crea de corazón que Cristo es El Salvador. Para que vuelvan
su rostro a la sana doctrina, a la raíz del Pueblo de Dios.
La tradición Cristiana,
manipulada como ha sido a lo largo de la historia por la iglesia Romana y sus
emperadores, hizo apartar al pueblo de Dios del verdadero camino de la
salvación vivamente representada en el Evangelio de Yeshua, llamando anatema
a aquellos que siguiendo órdenes precisas de Nuestro Señor guardaban rigurosamente
y a través de los años la fiesta de La Pascua. Imponiendo el criterio que al
guardar La Pascua se Judaizaba al Cristianismo, cosa detestable para los planes
de satanás y sus siervos de la iglesia romana.
Para entender lo que
significa La Pascua de Yahweh, hay que estudiarla en su contexto histórico, sin
dejar de lado ningún detalle.
Ahora vamos a conocer de
dónde viene La Pascua y qué significado tiene en el Plan de Dios:
“Estando el pueblo
Hebreo por muchos años esclavizado por el faraón de Egipto, el clamor, es decir
la oración sincera del pueblo llegó a
oídos de Yahweh, el cual tomó de entre sus hijos a Moisés, hombre justo y lleno
del espíritu Santo, que fue preparado desde su nacimiento para llevar adelante
la obra poderosa de liberar al pueblo de su esclavitud y posteriormente liderar
el éxodo que los llevaría a la tierra prometida.
Dios por medio de
Moisés, hizo prodigios y señales poderosas, no solo para que el faraón temiera
del poder del Dios de los Hebreos, sino para demostrar ante el mundo de esa
época y de las edades futuras todo lo que El Señor hará por su pueblo para
sacarlo de la esclavitud.
Diez plagas fueron
enviadas a Egipto por Yahweh, una más poderosa que la otra, hasta doblar las
rodillas de faraón.
1°
La plaga de sangre:
2°
La plaga de ranas:
3°
La plaga de piojos:
4°
La plaga de moscas:
5°
La muerte del ganado:
6°
La plaga de ulcera:
7°
La plaga de granizo
8°
La plaga de langostas:
9°
La plaga de tinieblas:
10°
La muerte de los primogénitos: Yahweh ha dicho así: A
la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, y morirá todo primogénito en
tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono,
hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito
de las bestias.
Bueno, ya se nombraron
las diez plagas que asolaron a Egipto, de las cuales solo una tiene que ver
directamente con nuestro tema de La Pascua, es la décima plaga, la muerte de
los primogénitos.
Entonces Yahweh hablo
con Moisés: “Heriré al faraón y a la tierra de Egipto con un golpe más. Después
el faraón los dejara salir de su territorio. De hecho estará tan desesperado
por librarse de ustedes que los obligara a irse de su tierra…. Hoy, a la media
noche, pasaré por el corazón de Egipto. Todo primer hijo varón de cada familia
de Egipto morirá, desde el hijo mayor de faraón, el que se sienta en su trono,
hasta el hijo el mayor de la sirvienta más humilde que trabaja en el molino.
Incluso la primera cría de todos los animales morirá”.
Aquí viene lo bueno,
ahora es cuando Yahweh revela al hombre su plan de redención, por medio de
Yashua Ha Mashiaj, en la figura del cordero Pascual. Da las instrucciones
perfectamente para que todo Israelita no sufra la muerte esa noche, es La
Pascua del Señor.
“Este mes os será
principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del
año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes
tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por
familia”
1° El animal será sin
defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo
guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación
del pueblo de Israel entre las dos tardes.
2° Y tomarán de la
sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo
han de comer.
3° Y aquella noche
comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo
comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al
fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta
la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.
4° Y lo comeréis así:
ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en
vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Yahweh.
Pues yo pasaré aquella
noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de
Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en
todos los dioses de Egipto. Yo Yahweh.
Y la sangre os será por
señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de
vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de
Egipto. Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne
para Yahweh durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo
celebraréis.
¡Aleluya! Gracias Padre
por darnos el cordero que rompe las cadenas del pecado y libra de la muerte.
Aquí está el mensaje
señores, más claro no canta un gallo.
Lo que nos enseña esta
historia, es una analogía perfecta del plan redentor de Yahweh para con el
hombre.
Egipto representa el
mundo actual lleno de afán y de pecado, donde nos encontramos esclavos de
nuestros vicios, perdidos en nuestro materialismo, egoístas, vanidosos y
envidiosos. Es de ahí, de nuestro Neo-Egipto de donde Yahweh prometió sacarnos.
1° El cordero, Yashua Ha
Mashiaj, varón sin defecto y sin mancha, que fue tomado de tu rebaño. Fue
crucificado el día 14 del mes de Nisán, por tu pueblo entre las dos tardes.
2° Solamente la sangre
del cordero inmolado como marca indeleble en nuestros corazones puede salvarnos
de la muerte destructora.
3° En esta larga noche
que significa la vida presente del creyente, debemos tomar el cuerpo del
cordero inmolado y comer su carne como el mismo en su última cena nos lo
ordeno, no debemos dejar nada para después, debemos aceptar sus mandatos
conforme a su dicho y año con año al hacer conforme a su voluntad estaremos
poniendo la señal con su sangre en el dintel de nuestras puertas, que es el corazón
del cuerpo del hombre.
4° Así, preparados,
firmes en nuestra fe, ceñidos nuestros lomos con la verdad y calzados nuestros
pies con el apresto del Evangelio de la paz, esperamos la mañana, cuando
nuestro Mesías, vendrá por nosotros a llevarnos a su Reino prometido.
Hermanos, somos
Bendecidos porque Dios en su infinita misericordia ha decidido revelarnos su
plan de redención, La Pascua de Yahweh, es y será la única manera de encontrarnos
cara a cara con nuestro Salvador.
