viernes, 22 de junio de 2012

Celebración de La Pascua: La única manera de encontrarse con El Mesías de Yahweh


Antes de comenzar con nuestro escrito de hoy, quiero darle gracias a mi Señor Yeshua Ja Mashiaj (Jesús El Mesías) por permitirme escribirle a su pueblo las revelaciones que Él me ha dado conforme a su voluntad  por medio de su Espíritu Santo.
Este mensaje va dirigido a mis hermanos en Cristo, Evangélicos, Pentecostales, protestantes y adventistas, y a todo aquel que crea de corazón que Cristo es El Salvador. Para que vuelvan su rostro a la sana doctrina, a la raíz del Pueblo de Dios.
La tradición Cristiana, manipulada como ha sido a lo largo de la historia por la iglesia Romana y sus emperadores, hizo apartar al pueblo de Dios del verdadero camino de la salvación vivamente representada en el Evangelio de Yeshua, llamando anatema a aquellos que siguiendo órdenes precisas de Nuestro Señor guardaban rigurosamente y a través de los años la fiesta de La Pascua. Imponiendo el criterio que al guardar La Pascua se Judaizaba al Cristianismo, cosa detestable para los planes de satanás y sus siervos de la iglesia romana.
Para entender lo que significa La Pascua de Yahweh, hay que estudiarla en su contexto histórico, sin dejar de lado ningún detalle.
Ahora vamos a conocer de dónde viene La Pascua y qué significado tiene en el Plan de Dios:
“Estando el pueblo Hebreo por muchos años esclavizado por el faraón de Egipto, el clamor, es decir la oración sincera del pueblo  llegó a oídos de Yahweh, el cual tomó de entre sus hijos a Moisés, hombre justo y lleno del espíritu Santo, que fue preparado desde su nacimiento para llevar adelante la obra poderosa de liberar al pueblo de su esclavitud y posteriormente liderar el éxodo que los llevaría a la tierra prometida.
Dios por medio de Moisés, hizo prodigios y señales poderosas, no solo para que el faraón temiera del poder del Dios de los Hebreos, sino para demostrar ante el mundo de esa época y de las edades futuras todo lo que El Señor hará por su pueblo para sacarlo de la esclavitud.
Diez plagas fueron enviadas a Egipto por Yahweh, una más poderosa que la otra, hasta doblar las rodillas de faraón.
1° La plaga de sangre:
2° La plaga de ranas:
3° La plaga de piojos:
4° La plaga de moscas:
5° La muerte del ganado:
6° La plaga de ulcera:
7° La plaga de granizo
8° La plaga de langostas:  
9° La plaga de tinieblas:
10° La muerte de los primogénitos: Yahweh ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias.
Bueno, ya se nombraron las diez plagas que asolaron a Egipto, de las cuales solo una tiene que ver directamente con nuestro tema de La Pascua, es la décima plaga, la muerte de los primogénitos.
Entonces Yahweh hablo con Moisés: “Heriré al faraón y a la tierra de Egipto con un golpe más. Después el faraón los dejara salir de su territorio. De hecho estará tan desesperado por librarse de ustedes que los obligara a irse de su tierra…. Hoy, a la media noche, pasaré por el corazón de Egipto. Todo primer hijo varón de cada familia de Egipto morirá, desde el hijo mayor de faraón, el que se sienta en su trono, hasta el hijo el mayor de la sirvienta más humilde que trabaja en el molino. Incluso la primera cría de todos los animales morirá”.
Aquí viene lo bueno, ahora es cuando Yahweh revela al hombre su plan de redención, por medio de Yashua Ha Mashiaj, en la figura del cordero Pascual. Da las instrucciones perfectamente para que todo Israelita no sufra la muerte esa noche, es La Pascua del Señor.
“Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia”
1° El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.
2° Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
3° Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.
4° Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Yahweh.
Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Yahweh.
Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Yahweh durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.
¡Aleluya! Gracias Padre por darnos el cordero que rompe las cadenas del pecado y libra de la muerte.
Aquí está el mensaje señores, más claro no canta un gallo.
Lo que nos enseña esta historia, es una analogía perfecta del plan redentor de Yahweh para con el hombre.
Egipto representa el mundo actual lleno de afán y de pecado, donde nos encontramos esclavos de nuestros vicios, perdidos en nuestro materialismo, egoístas, vanidosos y envidiosos. Es de ahí, de nuestro Neo-Egipto de donde Yahweh prometió sacarnos.
1° El cordero, Yashua Ha Mashiaj, varón sin defecto y sin mancha, que fue tomado de tu rebaño. Fue crucificado el día 14 del mes de Nisán, por tu pueblo entre las dos tardes.
2° Solamente la sangre del cordero inmolado como marca indeleble en nuestros corazones puede salvarnos de la muerte destructora.
3° En esta larga noche que significa la vida presente del creyente, debemos tomar el cuerpo del cordero inmolado y comer su carne como el mismo en su última cena nos lo ordeno, no debemos dejar nada para después, debemos aceptar sus mandatos conforme a su dicho y año con año al hacer conforme a su voluntad estaremos poniendo la señal con su sangre en el dintel de nuestras puertas, que es el corazón del cuerpo del hombre.
4° Así, preparados, firmes en nuestra fe, ceñidos nuestros lomos con la verdad y calzados nuestros pies con el apresto del Evangelio de la paz, esperamos la mañana, cuando nuestro Mesías, vendrá por nosotros a llevarnos a su Reino prometido.
Hermanos, somos Bendecidos porque Dios en su infinita misericordia ha decidido revelarnos su plan de redención, La Pascua de Yahweh, es y será la única manera de encontrarnos cara a cara con nuestro Salvador.

miércoles, 30 de mayo de 2012

El por qué la Ley de Dios está tan vigente hoy, como en los tiempos del Apóstol Pablo.


La tradición Cristiana, y aquí me refiero a todas las iglesias descendientes de Roma, llámese, católica, evangélica, adventista, pentecostal,  protestante, etc, etc, etc, tienen como doctrina de hombre el interpretar La Palabra de Dios a su conveniencia.
Un punto excelente para todo aquel que le gusta las cosas fáciles, es señalar que Cristo con su muerte anuló, o, abolió La Ley de Dios, aquí les voy a demostrar con palabras del Apóstol Pablo, que nada más lejano a la realidad, sólo que las mismas palabras que fueron dichas para edificación de su pueblo, fueron utilizadas en nuestra contra para desviarnos del camino verdadero, de esta manera la iglesia Romana ha descarriado a todos tras un dios falso, que según ellos los libró de La Ley de Yahweh.
En el libro escrito por el Apóstol Pablo  a los Romanos es donde la falsa doctrina se asienta.
Vayámonos a Romanos 6:14,15
                                 
Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.”

“¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera”

Aquí, la interpretación tradicional de las iglesias Cristianas bajo engaño dice “Estas viendo, ya no estamos bajo La Ley de Dios, sino estamos bajo La Gracia de nuestro Señor”, pero, lo que no le dicen al pueblo es que cuando Pablo se refirió a “pues no estáis bajo la ley” es que no era a la Ley de Dios que se refería, el estaba hablando de otra ley, “La Ley del pecado”.

Vamos a Romanos 7: 25.

Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado”.

Aquí Pablo deja claro que él se refiere a que somos librados de la ley de pecado, pero que como somos Bendecidos por su amor, estamos bajo la Gracia que es “La Ley de Dios”.

Un último punto, vamos a Romanos 8:2.

“Porque La Ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”.

Así queridos hermanos que les tengo malas noticias si creían que todo era tan fácil. La Ley de Dios esta tan vigente hoy, como en los tiempos de Pablo.

Que Mi Dios Todopoderoso Los Bendiga.

domingo, 27 de mayo de 2012

Carta a Mis Hermanos y Hermanas en Nuestro Señor.


A todos aquellos que me conocen y saben de mi vida, de mis debilidades y tribulaciones.
Hermanos en ningún momento de mi vida pensé predicar a Cristo, porque fui pecador consciente por muchos años y tenía la convicción de que moriría así, así yo lo había determinado.
Pero Mi Señor tenía otros planes para mí.
Fue solamente por la gracia de mi Señor Yeshua, Ben David, Ha Meshiaj (El Salvador, Hijo de David, Nuestro Mesías) que fui llamado a su buena obra y he respondido humildemente “Heme aquí Señor” y le ha parecido a él darme su mensaje para su pueblo santo, es decir, para su Kehila Kodesh, que aun hace vida dentro de la gran iglesia apostata, hablo no de la iglesia católica, ya que a estas alturas del partido no creo que exista alguien que aún no sepa que dicha iglesia es el brazo armado de ja Satán (satanás), ni de la secta satánica  de los testigos de jehová, me dirijo con todo mi amor a la Iglesia Evangélica, a los Adventistas, a los Protestantes y especialmente a mis hermanos Pentecostales, a ustedes hermanos van dirigidas estas palabras.
No se asusten, tampoco saquen conclusiones antes de escuchar lo que tengo que decirles.
Solo por su voluntad ha sido quitado el velo que tenía en mis ojos, no por mis obras, sino por su inmensa misericordia y su infinito amor. He podido ver la gloria de su maravillosa obra y he recibido instrucción precisa mediante su palabra de hacerle llegar, a su pueblo primeramente, el mensaje de salvación, “Porque el tiempo ha llegado y su venida está a la vuelta de la esquina”,  “llegó el momento de juntar a su pueblo amado”.
Voy a ir directo al grano y voy a contarles la última revelación que he tenido. Esta vez no fue como las anteriores, donde yo veía todo, hablaba con Ángeles y subí montañas, ahora solo dormía y una voz sublime contaba con todo lujo de detalles una bella historia, o, parábola, como ustedes quieran, ahí supe que se me había revelado un gran secreto, una maravillosa noticia.
<<<Un gran Rey dispuso una vez hacer una gran fiesta, él quería que todos aquellos que habitaban en su reino tuvieran parte con él y con sus hijos de todas las Bendiciones de las que gozaba el reino, quería además confiar a su pueblo responsabilidades de príncipes y princesas, quería hacer de su Reino una sola familia con él a la cabeza,  solo había una dificultad, ¿Cómo hacer para que no entraran aquellas personas desobedientes que pudieran hacer fracasar su plan?
Tomó a uno de sus siervos más queridos, llamado Moisés y le dijo:
-        Vas a decirle a tus hermanos que tengo para ellos una fiesta muy especial y que quiero que todos estén ahí, que la única condición para entrar al palacio es ir vestidos de blanco.
También le advirtió;
-        Aquel que no venga vestido de blanco como le he mandado, es mejor que se quede porque no va poder entrar.
El siervo amado pregunto a su señor;
-        ¿Y para cuando será la fiesta mi señor?
El señor le respondió;
-        Pronto, muy pronto, solo asegúrate que todos estén vestidos como le he mandado para que nadie se quede fuera.
Moisés se fue y hablo con sus hermanos lo que el Rey le había encomendado, les explico la condición de ir vestidos de blanco y las consecuencias de desobedecer la orden del Rey.
Pasó el tiempo y algunos olvidaron la invitación, otros, siempre la recordaron y se esforzaron por mantener sus ropajes limpios.
A los pocos días de enviar a su siervo, envió a su hijo, el futuro Rey, y le dijo:
-        Hijo mío, Moisés llevó la invitación para sus hermanos, ahora ve tú y llévales la invitación al resto de los habitantes del reino.
También le dijo;
-        Hazles saber que aquel que no traiga una rosa roja en el pecho, no podrá pasar al palacio, esa es mi única condición.
Así hizo el hijo amado, y llevo el mensaje del Rey a su pueblo, todos lo recibieron con alegría, porque sabían de la fiesta, pero pensaban que solo era para la familia de Moisés quienes eran muy queridos por el Rey, pero al ver al propio Príncipe quien llevaba la invitación se creyeron más importantes que la familia de Moisés.
Por el otro lado estaban los familiares de Moisés que decían:
-        A nosotros es la invitación, ya que el Rey directamente la hizo a nuestro Padre y sabemos de la condición de ir vestidos de blanco, a nosotros se nos confió, dejémoslo en secreto y así hicieron.
También los que habían sido invitados por el Príncipe, decían:
-        A nosotros nos invitó el propio Príncipe, el futuro Rey, para nosotros es la invitación, a nosotros se nos confió el secreto de llevar la rosa en el pecho, dejémoslo en secreto y así hicieron.
Al fin llego el tiempo de la gran fiesta, El Rey ordeno poner  la mesa y sonaron las trompetas, en las puertas del palacio se colocó la guardia real, todo el pueblo vibraba de emoción, dentro estaban El Rey y su hijo amado El Príncipe, junto a toda la casa Real, esperando a los invitados que poco a poco fueron llegando a la puerta.
De un lado de la calle venían los hijos e Moisés con sus vestidos blancos, orgullosos y prepotentes, veían con asombro que en la calle de enfrente venia una gran muchedumbre con sus mejores vestidos, pulcros y con una rosa en el pecho.
Al llegar a las puertas, los primeros en intentar entrar fueron los hijos e Moisés, a quienes la guardia Real, les prohibió el paso por no llevar la rosa roja en el pecho. Desconsolados lloraron, gritaron, se acusaban unos a otros, pero ya era tarde, guardaron siempre sus ropas blancas, pero no escucharon la voz del hijo del Rey, por su soberbia perdían la gran oportunidad.
Luego intentó entrar el otro grupo, al cual, al igual que al primero le fue prohibido el paso, traían su rosa roja en el pecho y venían muy bien vestidos, pero no de blanco como lo exigió el Rey. Desconsolados lloraron, gritaron, se acusaban unos a otros, pero ya era tarde, cuidaron siempre su rosa roja, pero no escucharon la voz del Rey y mucho menos hicieron caso a su mandato, por su incredulidad perdían la gran oportunidad.
Luego, de la nada, salió un tercer grupo, un grupo más bien pequeño comparado con los otros dos, ahí habían de los hijos de Moisés así como de los hijos del pueblo, estos fueron obedientes y supieron escuchar tanto la voz del Rey como la de su hijo El Príncipe. Estos hombres y mujeres traían vestiduras blancas impecables, con enormes rosas rojas en el pecho.
A ellos les abrieron las puertas del palacio y se sentaron a la mesa con el Rey y con el Príncipe. Después que entro el último, la puerta fue cerrada y mucha gente quedo fuera, muchos fueron los llamados, pero pocos los que entraron al palacio del Rey>>>
Queridos hermanos en Nuestro Señor Yeshua,  espero que esta parábola esté tan clara para ustedes como lo estuvo para mí desde el principio, pero, por si no entendieron el mensaje se los voy a explicar:
La clave para entrar al reino de los cielos dada a Moisés, es La Ley de Dios, ojo, no la Ley ceremonial, que es una cosa muy distinta, La Ley de Dios expresada en Los Diez Mandamientos, en los libros escritos por Moisés desde Génesis hasta Deuteronomio, ahí se concentran Los Mandamientos para blanquear nuestras vestiduras, es decir para limpiar el templo del Dios viviente que es nuestro propio cuerpo,
La Ley de Dios está tan vigente hoy como lo estuvo en los tiempos de Nuestro Señor Yeshua, cómo el mismo lo dijera:” No he venido a anular la Ley sino a cumplir la Ley”.
Por otro lado, podemos tener La Ley escrita en nuestros corazones, como dicen los Judíos Rabínicos,  pero si no tenemos a Cristo y su Santo Espíritu morando en nosotros, estamos por fuera.
Necesitamos un nuevo despertar, sacudirnos tantos años de somnolencia, buscar al Dios verdadero en toda su magnitud, incluyendo su santa Ley y sus Mandamientos.
Así que desde hoy me declaro estudiante de La Ley y Discípulo de mi Señor Yeshua, para la Gloria y Honra de mi Dios.
Gracias a todos aquellos que se tomaron la molestia de leer, este escrito, que mi Señor Yeshua, Ben David, Ha Meshiaj, los Bendiga, Los Ampare Y los Favorezca en todo lo que hagan.
Amen.








sábado, 28 de abril de 2012

Mi llamado


Yo, Ort Enrique Betancourt Ron, a la edad de 37 años tuve una visión; se que a partir de este momento ya nada volverá a ser igual para mí....
 
Venia yo de un largo viaje, de un camino largo y difícil, de haber atravesado los lugares y las situaciones más peligrosas, cansado, desnudo y descalzo, mis pies daban cuenta de una travesía, de daños y maltratos al igual que mi cuerpo.
Al termino de mi viaje me encontré en la cima de una montaña, allí había una gran roca, sobre ella me senté. Sabía que ese era mi lugar, que por fin había llegado, y me dispuse a descansar.
Estando sentado en ese punto de la cima de la montaña viendo al frente a la distancia y a todo mi alrededor, fue cuando entré en cuenta donde estaba; era el sitio más bello que ojo humano haya visto, tuve el tiempo para deleitarme en los detalles de aquellos espectaculares paisajes de hermosos valles y exquisitos jardines.
El punto  desde  el cual yo estaba ubicado, no era  muy alto, más bien era bajo para ser una montaña, como decir la altura de un edificio de unos 20 pisos, lo que si estaba claro es que era la cúspide y que desde ahí se dominaba la vista de todo lo que rodeaba a la montaña.
En la parte frontal de la montaña por el camino que yo subí, pero en la parte  baja de ella, existía un gran pueblo, era gente tostada por el sol , que estaban ahí desde hacía mucho tiempo y algo me dijo que eran los cuidadores de la montaña y que su fe era el islam.
A mi mano izquierda alcance a divisar la ciudad más bella y sublime, difícilmente igualable por la mano del hombre, con edificios y estructuras magnificas, que no hay en la tierra otra con las cuales compararlas por su belleza y delicadez.
A mi derecha otra ciudad, superior en belleza a la anterior, tanto que no tengo palabras para describir lo que estaba viendo.
Me di cuenta que todo aquello era acompañado de una música celestial, había arpa y trompeta y redoble de tambor, parecía ser el viento el que hacia esos sonidos, algo precioso.
Aquel espectáculo se presentaba ante mí de una manera poderosa, era como estar en el sitio más especial  del palacio de un poderoso rey y él me mostraba su reino.
Fue justo en ese momento cuando que me di cuenta que todo aquello sucedía ante mí, como una vivencia, no como un sueño, sino, como algo que estaba pasando realmente, que estaba consciente de todo, definitivamente no era un sueño, era real y estaba pasándome.
Al ver y sentir todo aquello sabía que estaba pasando por una experiencia  espiritual y  sin resistir me entregue a ella.
Después de eso fue que me di cuenta que la roca donde estaba sentado era de oro al igual que la montaña, que en realidad no era una montaña como tal, sino, que era una gigantesca estrella de David, no parada, sino, acostada de manera tal que la roca donde yo estaba sentado era el centro de la estrella, ahí supe que la roca a la cual yo había llegado después de tanto caminar no era otro sino el mismo Jesús.
En ese momento pensé que la única forma que yo estuviera viviendo aquello, era estando muerto, pensé que de alguna manera había sucedido mientras dormía y sentí pena por mis padres, mi esposa y mis hijos, cuando me fuesen a despertar por la mañana y darse cuenta de aquello.
Pero por otro lado mi alma estaba feliz, increíblemente feliz por estar ahí en ese momento, nunca en mi vida he sentido ese grado de felicidad, y alce mis manos y di gracias a mi dios, y empecé a elevarme en dirección al cielo. Yo podía sentir como mi alma se separaba de mi cuerpo y estaba feliz.
En un último segundo antes de irme definitivamente, con mi voz temblorosa, le hable a mi dios y le dije;
._ Por favor padre dame un poco más de tiempo, aun tengo mucho por hacer, pero que no sea mi voluntad sino tu voluntad.
Entonces, así como me elevaba, con la misma sutileza me devolvió.
Volví a mi roca, tan consciente de todo como si estuviera despierto. Esta vez, esculpidas en la roca había dos estatuas, dos figuras de ángeles, una a mi derecha y otra a mi izquierda. Yo pensaba y meditaba aquello que me estaba sucediendo en medio de aquellas dos figuras imponentes, cuando de pronto, tomando vida aquellas estatuas, sin dejar de ser roca, se voltearon hacia mí y me hablaron con voz como de trueno, el ángel de la derecha se dirigió a mi por mi nombre y me dijo cosas que dios tiene preparadas para mí y que yo al oírlas no podía dejar de llorar y darle gracias a mi dios por aquel momento tan glorioso, después tomo la palabra el ángel que tenia a mi mano izquierda y me dijo que la responsabilidad estaba en mi, que tenía que llegar ahí por mi propio pie y que lo que me acababa de decir el primer ángel , de eso, no tendría memoria. Terminó diciéndome que ya era hora.
Entonces me vi de pie, vestido pulcramente, más limpio que nunca y ansioso por empezar a buscar aquello que me dijo el ángel que mi dios tiene destinado para mí. Frente a mí, suspendido en el aire, había una tabla con unas escrituras desconocidas para mi, algo con caracteres arabescos, debajo de esa tabla escrita, que debía ser algo de mucha importancia, estaba una biblia y a su lado un rollo de cinta adhesiva de color negro (teipe), para mi es esta una pista de hacia donde tengo que dirigir mis pasos ya que yo soy electricista de profesión y ese es un articulo esencial en mi trabajo para hacer las reparaciones eléctricas.
Después de todo aquello, tome la biblia y el rollo de teipe, volví la vista por donde había llegado y vi el camino de regreso, entonces le di gracias a dios por todo aquello y me dije;
._ Ahora tengo un propósito, ahora sé lo que tengo que hacer.
Apenas puse un pie en el camino de regreso, desperté de aquella visión, entonces supe que ya nada volvería a ser igual para mí.
Gracias Dios mío, por esta oportunidad que me has dado.

domingo, 25 de marzo de 2012

Cuando me visito el Ángel Gabriel


Yo me encontraba en un lugar desconocido para mí y vi cuando de lejos venia una persona la cual nunca en mi vida había visto pero que supe al instante que yo la estimaba mucho y ella me apreciaba grandemente, su tamaño era imponente la parte más alta de mi cabeza le daba a ella por su pecho, tuve ocasión de saberlo porque nos abrazamos por largo rato con gran amor, su cabeza era mucho más grande que la mía, con el cráneo algo cuadrado, y su cabello perfectamente recogido, su rostro era de líneas muy finas y delicadas, de ojos, nariz y boca perfectas, sus cejas eran de un espesor y largo anormal pero le daban un carácter más bello aun.
Ese ser tan precioso me abrazaba y se agachaba para verme directamente a los ojos y decirme con la sonrisa más bella que hayan podido ver mis ojos que me amaba, en ese momento sentía estar enamorado de aquel  ser tan especial, no era un sentimiento de deseo como el que se tiene por una mujer, era que ese ser me transmitía un amor tan grande que ya no quería sepárame más de ella.
Este ser, que efectivamente era femenino, venia acompañada de dos seres más, uno era igual que ella femenino, de una belleza angelical y blanca como la leche, era más pequeña, tanto como del tamaño mío y el tercer ser era masculino este se asemejaba por su estatura a un niño de unos nueve años, pero los tres compartían las mismas características, cráneo grande, facciones finas, cejas muy pobladas y largas, en otras palabras eran bellos y me inspiraban la misma confianza.
Recuerdo que caminamos agarrados de la mano por un camino y el ser que me había venido a visitar no dejaba de preguntarme sobre cómo me sentía, me veía y reía y me felicitaba, al parecer yo había hecho algo que a ella le agradaba mucho, después de la caminata agarrados de la mano tomamos un auto, era un vehículo que no puedo describir  con palabras, porque no me sabría explicar, sentados en el vehículo que nos llevaba a un lugar ella empezó a darme un mensaje que me había traído, yo la escuchaba pero mi mayor atención estaba puesta sobre sus características cabezas, tuve que preguntarles (y discúlpenme los merideños) que si eran de Mérida, y ellos los tres con una sonrisa cómplice dijeron que si, el niño jugando tomo la palabra por primera vez y dijo en tono juguetón que él era Italiano imitando el acento, en ese momento se rompió el protocolo y todos reímos, entonces fue mi momento de dirigirme a ella y le dije que me disculpara, pero que yo no sabía su nombre y ella sabía el mío, entonces me dijo riendo que su nombre era Gabriela pero la otra, muchacha que estaba al lado volteo automáticamente y viéndola a los ojos le dijo Gabriela no, Yah- viela, yo lo repetí varias veces y ella se rio, ya para entonces el vehículo nos había llevado a un sitio donde comenzaba una carretera de tierra larga y algo me decía que ese era el camino que yo debía tomar, empezó a sonar una canción cristiana muy bonita que en una de sus estrofas el cantautor le dice a Dios “ porque me amaste a mí, me amaste a mí, me amaste a mi” yo la escucho y les pregunto a ellos si la conocen, entonces empiezan a reírse entre ellos, y yo vuelvo y les digo que porque se ríen, que hay mucha gente que no la conocen y ellos empiezan a cantarla y Gabriela o Yahviela se coloca a mis espaldas con su voz muy cerca de mi oído izquierdo empieza a cantarla de una manera muy linda, ahí desperté de mi sueño, con el rostro de mi ángel grabado en mi mente y con la canción en mis labios, nunca se me olvidara esa visita y cuando el ángel de Dios me canto al oído porque me amaste a mí, me amaste a mí, me amaste a mí.

sábado, 24 de marzo de 2012

Mi Testimonio


Capítulo 1
El día que  conocí  Satanás.
Si bien fui bautizado por mis padres en la religión católica y mi madre de pequeño me había enseñado a adorar y a creer en sus santos e imágenes, nunca había escuchado de Cristo, me refiero al verdadero Cristo, no al que adoran en el culto católico, apostólico y romano, sino, al Cristo auténtico y fidedigno, a mi salvador que conozco ahora. A la edad de 20 años, me encontraba en un espiral auto destructivo donde mis escapadas del mundo real comenzaban los Jueves y terminaban el Domingo casi siempre con la moral por el suelo por las cosas que había hecho,  con un vacío interno que se llenaba  poco a poco por basura, vicios, ideologías erróneas y de espiritualidad negativa. Ese sentimiento nocivo que había en mí, me llevo a expresar entre mis amigos más de una vez mi interés por lo satánico y lo que ofrecía como recompensa a los que en ello creían. El llamado pacto con el diablo me parecía que era bastante viable y si se podía hacer, yo estaba dispuesto a entregar mi alma por algunos años de la buena vida. ¡Qué equivocado estaba!
Era el mes Diciembre del año 1993, trabajaba para una empresa constructora  llamada Gp, Ingeniería con el cargo de jefe electricista en la construcción del Centro Solano Plaza, calle La Iglesia de Sabana Grande, pleno centro de Caracas. Todas las tardes después del almuerzo salía a caminar por el precioso Boulevard que tenia al frente y así distraerme un rato antes de entrar a la jornada laboral de la tarde. En una de esas  caminatas que por lo general no pasaban de media hora, encontré un puesto de libros viejos, esa es una de mis debilidades, ahí pare e inmediatamente fui atendido por un hombre con mucha amabilidad, era un tipo blanco, con la piel del rostro manchada por el paso del tiempo, sus arrugas reflejaban que pasaba de los sesenta años, el cabello castaño claro, pulcro, peinado de lado y su ropa elegante no compaginaba con la de un vendedor de libros callejero;
-          Hola ¿como estas? – me saludó
-          Yo…, bien – le dije sin intención de darle conversación
Yo dirigí mi atención hacia los libros que  me interesaban, pero nada en especial, solo miraba.
-          ¿Te gustan los  libros? – dijo él intentando acercarse a mí.
-          Si, - dije yo- . me gustan mucho los libros.
-          ¡Entonces porque no agarras uno! Me dijo con voz insistente.
-          No voy a comprarte nada- le dije tajantemente y con voz grosera.
Ahí vi un cambio en su actitud, como si me hubiese llevado  al escenario que él quería, entonces agarro una silla que tenía cerca y se sentó cómodamente, y volvió y dijo;
-          Yo no estoy vendiéndote nadasolo te pregunté ¿por qué no agarras uno?- dijo.
Me tomo algunos segundos procesar lo que me estaba diciendo el hombre de los libros, que ahora me sonaba con un acento extranjero, algo como si viniera de España, sonaba viejo, pero agradable.
Entonces agarré uno los libros al azar, y le pregunté;
-          ¿Qué dices, me puedo llevar este sin pagarte nada?
-          Siempre y cuando me lo devuelvas al terminar de leerlo- me dijo con una sonrisa.
Me pareció algo extraño, pero qué más da, no soy del tipo que le buscan cinco patas al gato.
-          Ok, gracias- le dije yo con un apretón de manos.
Ya era hora de entrar al trabajo, así que tome mi libro y me vine caminando poco a poco mientras ojeaba con esa curiosidad de lector.
Esa tarde tuve tiempo en el tren de leer por casi una hora, el trayecto de Sabana Grande  a Caricuao, es un momento bueno para leer, siempre me ha gustado, ya al día siguiente después de haber leído lo suficiente vi que no era tan atractivo el libro y pensé volver al puesto de mi nuevo amigo para cambiar el libro que tenia por otro.
Aproximadamente a 50 metros antes de llegar al puesto de los libros, note algo extraño en el ambiente, en un boulevard como el de Sabana Grande, con un tránsito tan importante de personas que se te hace difícil caminar y este personaje estaba ahí, en el medio, esperándome como si supiera que volvería, con una sonrisa muy peculiar y eso no fue todo, lo que más me sorprendió fue su saludo; 
-          Hola Ort- dijo claramente mientras se acercaba a mí.
Eso me dejo parado por unos segundos sin saber que responder, se dirigió a mi por mi nombre y yo no recordaba haberlo dicho en algún momento, pero automáticamente pensé que no había otra explicación, se lo había dicho y no lo recordaba y aunque la duda todavía hoy persiste, en aquel momento simplemente no le di importancia al asunto.
-          Disculpa, tú sabes mi nombre pero yo no conozco el tuyo- le dije, ahora un poco más amigable que la última vez.
-          Esteban- dijo el sin rodeos.
Inmediatamente dirigió su atención al libro que traía en mis manos.
-          ¿Que pasó, ya leíste el libro?
-          ¿Quieres cambiarlo por otro?- dijo el casi simultáneamente.
No tuve yo que decir nada, el ya conocía mis intenciones, se me hizo fácil la situación.
Esta vez tome más tiempo y fui más selectivo, gracias a la recomendación de Esteban me marché con dos libros y bajo la misma promesa, que al leerlos los devolvería.
Me tomó poco tiempo darme cuenta del error cometido al elegir esos libros, eran en extremo aburridos pero así y todo me quede con ellos un par de días, mas por pena que por otra cosa.
Entre mi tercera visita al hombre de los libros, que ahora sabía que se llamaba Esteban y la primera vez  que nos vimos, habían pasado exactamente cuatro días  y ya yo había abusado de su generosidad con tres libros diferentes y eso me pareció más que suficiente para dejar el asunto hasta ahí, esta vez al devolverlos le daría las gracias y le diría que ya no quería llevar otro, pero no estaba preparado para lo que venía… había caído por completo en su trampa.
-          Hola, aquí te traigo los libros que me prestaste- le dije dejándolos  caer sobre una pila que había al frente.
-          ¿ Que pasó, no consigues lo que buscas?- me dijo
-          Dime, ¿Qué es lo que buscas?- dijo esta vez con mucho interés
La verdad era que yo no buscaba algo en especial, o al menos eso creía yo, Pero tampoco me esperaba esa pregunta. Por un momento me quedé callado, pensando en la cuestión, una pregunta como esa, tan fácil, ¿Por qué no podía responder? Sencillo, yo mismo no sabía que buscaba en aquellos libros viejos y desvencijados, podía comprarme la mejor obra en la librería del frente, pero yo estaba ahí, parado en medio de un millar de gentes, hablando con un  desconocido sobre cosas que todavía no entendía. Súbitamente vinieron a mi mente ideas, pensamientos que se entremezclaban, ¡ya sabía que buscaba! Ahora empezaba a hilvanar las ideas creando una oración.
-          Yo sé que hay algo- dije tímidamente- no sé cómo se llama pero sé que existe.
-          Eso que no se ve, ese poder invisible que nos mantiene sometidos viendo para arriba y para abajo.
-          Me atrae el misterio, lo oculto, eso me atrae- dije cada vez mas emocionado porque ahora sabía que era lo que estaba buscando.
-          No las novelas y libros fantasiosos de espíritus y fantasmas, eso me da fastidio.
-          Quiero saber de Dios, de satanás, quiero saber si ellos en realidad existen.
En ese momento se despertó en mi esa curiosidad, que yo no sabía que existía pero que siempre había estado ahí, adentro, esperando el momento para salir a flote.
Al empezar a hablar me emocioné en gran manera y podía seguir diciendo cosas que me interesaban, pero en ese instante Esteban me interrumpió.
-          Yo sé lo que tú quieres, y yo lo tengo- dijo el hombre casi como un susurro.
Inmediatamente capto mi atención la forma en que hablaba, ya no reía, no caminaba, creo que ni respiraba.
-          Tengo lo que tú buscas Ort-
-          Pero no creo que estés preparado para eso- lo dijo muy serio
Ahora sí, ¡si el tenia algo de lo que yo le había descrito, yo lo quería!
-          Tengo el libro que encierra todos los secretos que existen- volvió a decir.
Yo me quede por un momento sin poder decir nada, no tenía idea de que me hablaba aquel personaje.
Después casi como un susurro me dijo que me lo iba a dar, pero que tenía que venir al día siguiente por la tarde, que él me estaría esperando con dicho libro.
Bueno, así quedamos y me fui satisfecho de mi trato con Esteban, que cada vez se me hacía más familiar.
Al día siguiente, Viernes por la tarde lo que usualmente hubiese sido un día de parranda para mí, se había convertido en un verdadero suplicio, el tener que esperar desde las 2 de la tarde hasta las 6 me había hecho llegar al punto máximo de mi ansiedad, pero al fin ya eran las 5 y media y me dirigí a mi cita con el hombre de los libros como habíamos quedado.
Al verme sonrió con de una manera maliciosa a la cual yo no le preste mucha atención, pero si sabía que había algo extraño en todo aquel contexto, pero claro, a mí no me daba miedo nada.
-          Hola Ort-  dijo directamente- ¿Dime que quieres?
-          Hola Esteban, vengo a buscar el libro que me prometiste.
-          En realidad lo quieres- dijo seriamente.
-          ¡Clatro que si lo quiero ¡ he esperado todo el día por esto- le dije yo emocionado.
-          Está bien, solo tenías que decírmelo una vez más- me dijo cambiando el tono.
Me pidió que abriera el bolso que traía y saco de debajo de la mesa, un libro grande y pesado, tan grande como el libro más grande que había visto, la cubierta era de cuero y tenía un símbolo en la portada de una estrella de cinco puntas encerrada en un círculo, era como el sello que le ponen al ganado con un hierro al rojo vivo, esa fue la impresión que me dio.
Yo agarre el libro sin preguntar nada, le di la mano y me despedí alejándome rumbo a la estación del metro.
En el tren de esa hora no cabía un alma más, así que tuve que aguantarme las ganas de abrir el libro hasta que llegara a mi casa.
Habiendo llegado a mi casa pase directamente al cuarto y saque el libro, recuerdo claramente que me quede un largo rato viéndolo desde afuera por lo impresionante de su cubierta de cuero con su símbolo y con su olor, transmitía la idea de tener muchísimos años, el solo verlo desde afuera era un espectáculo.
Lo abrí solemnemente buscando el título, o el autor, o el índice por lo menos, pero no halle nada de eso, no tenía editorial, ni dedicatoria ni prefacio, iba directo al grano.
Desde un principio se deja ver el sentido espiritual de la escritura involucrando al mismo Dios y a los Ángeles del cielo, es narrado en primera persona por su protagonista que se llama a sí mismo el príncipe de los cielos y capitán de los ejércitos de los cielos.
La lectura comienza con una explicación de lo sucedido en el cielo cuando el mismo protagonista toma posesión de la creación de Dios y de manera justificada hace entender que su posición es más que justa, por cuanto su lucha es reivindicativa de los derechos de los Ángeles acusando a un Dios de tirano y de querer hacer siempre su voluntad sin derecho al disenso.
En ese mismo momento me doy cuenta de lo que tengo en mis manos, es la biblia del mal, la versión de satanás de la creación, su explicación del porque se vio obligado a tomar el poder por la fuerza en el planeta y demostrarle a Dios que su creación, Adán, no era lo suficientemente buena como para darle tan alta distinción como lo era el encargarse de todo un sistema de cosas.
Cuando me doy cuenta de lo que tengo en mis manos sentí un poder increíble, saltaba de una página a la otra a grandes pasos, sin terminar de leer ninguna de las que veía, cada vez me adentraba más en los misterios revelados de una manera directa y sin intermediario, ya los curas y las iglesias, ni mis padres, ni nadie tendría el control sobre mí, satanás me hablaba directamente con su palabra y quería que yo estuviera ahí , con él , me prometía poder, sabiduría, conocimiento por encima del hombre común, ya nada volvería a ser igual para mí, había encontrado  lo que buscaba.
No dejaba de sorprenderme la manera como había llegado a mi aquel libro, ahora entendía que había sido un plan de su parte y que Esteban trabajaba para el directamente y que yo podía ser parte de ese club con todos los beneficios que trae consigo.
Los próximos dos días, sábado y domingo, los invertí en leer lo más que pude, sacando mis propias conclusiones de lo que significaba aquello y pensando en la decisión que debía tomar ya sentía una ansiedad por el próximo paso que debía dar.
Eran las 6 de la tarde del día domingo cuando me encontré después de tanto buscar, con una sección del libro que explicaba paso a paso el procedimiento para llevar a cabo el pacto, ya no había vuelta atrás, solo tenía que esperar a que anocheciera lo suficiente y salir de mi casa para dirigirme a la montaña que queda detrás del edificio donde en aquel momento vivía y llevar a cabo el juramento, lo que había pedido estaba ahí, frente a mis ojos y nadie más sabia de eso, solo yo, Esteban y satanás.
Tengo que reconocer que estuve a punto de llevar a cabo la ceremonia, como lo he dicho antes, no le tenía miedo a nada. Pero una voz dentro de mí me detuvo, por alguna razón desconocida deje lo que tenía que hacer para mañana.
Esa noche tuve mi primera revelación en forma de sueño y entendí que mi lugar no era estar con satanás, el sueño fue así:
Estaba yo en un automóvil de lujo con satanás como conductor íbamos por un camino largo que cada vez se hacía más oscuro, yo hablaba con el de cómo sería el pacto pero el solo me repetía que yo era de él y mientras más avanzábamos me embargaba un temor horrible tanto que me dolía en el alma, hasta que le pedí que por favor se detuviera que yo me quería bajar y su respuesta fue acelerar el auto a mayor velocidad mientras se reía y me decía que ya no podía retroceder, tu eres mío me gritaba, el dolor se hacía más intenso conforme avanzábamos y yo le pedía con fuerza que se detuviera y lo enfrente de una manera directa y lo agarre por el cuello  y en mi mano derecha apareció un gran puñal y el me pedía que lo matara que solo así se detendría, claro eso era lo que él quería para demostrarme que ya yo estaba perdido y al último momento cundo levante el puñal para acabar con mi dolor, una voz, la misma voz que el día anterior me había detenido de subir a la montaña, me dio una frase, me dijo no lo mates, tú tienes el poder para destruirlo, y me le acerque a la cara y viéndolo a los ojos le dije” Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, la sangre de Cristo tiene poder” cuando dije esas palabras vi el terror en sus ojos y vi como después el que quería huir era el, por fin tuve el control.”
Ahí me desperté, pero ahora sabía lo que haría al día siguiente.
Al amanecer me fui a mi trabajo como todos los lunes, y espere volver a ver ansiosamente aquel hombre, pero esta vez la situación había cambiado. Ese mismo día al atardecer me dirigí hacia aquel punto en el boulevard ya de lejos más de 100 metros yo veía a Esteban esperándome conforme me acercaba distinguía su cara deformada con una gran sonrisa que le abarcaba gran parte de la cara, yo no tuve miedo. Agarre el libro y se lo tire a los pies y después de vernos directamente a los ojos le dije.
-          Te equivocaste conmigo satanás.
Y el riendo respondió:
-          Tú me lo pediste y yo te lo traje, nada malo hice- dijo
-          Nos volveremos a ver Ort- termino diciendo.
Yo le di la espalda y me fui de ese lugar, había sido suficiente del hombre de los libros.
Capítulo 2
El día que escuche la voz de Jesús.
El susto me duro un buen rato pero, no podía dejar de pensar en aquella semana tan extraña, habían pasado apenas 3 días desde la última vez que había visto al hombre de los libros y decidí volver por el mismo camino a ver si continuaba ahí. No estaba, en su lugar un hombre joven tenía un puesto de prendas íntimas de mujeres, me le acerqué e igual como hiciera con el hombre de los libros entable una conversación con él.
-          Hola amigo, buen día, ¿cómo está la venta?- me dirigí muy amablemente.
-          Un poco floja, es que apenas me incorporé ayer- dijo él.
-          Ah,  usted es nuevo en este punto- le dije yo indagando sutilmente.
-          No, yo tengo 3 años ya con este puesto- dijo él.
Ahí aproveche la ocasión para preguntar por el hombre de los libros y le dije.
-          Esta semana estuvo aquí un señor mayor vendiendo libros viejos- le dije - ¿es amigo suyo?- le pregunte.
Su respuesta más que aclarar algo, me dejo más intrigado aun.
-          No, este puesto es mío y yo soy el único que trabajo aquí y esta semana que pasó  no pude venir porque mi hija se enfermó y tuve que quedarme con ella en la casa ya que estaba muy delicada- dijo él.
-          Pero aquí estuvo un hombre vendiendo libros viejos- insistí yo.
El joven con el cual estaba hablando se dirigió al puesto de al lado para preguntar si efectivamente había estado otra persona trabajando ahí durante esos días y la gran sorpresa fue, que de los puestos vecinos que estaban alrededor nadie había visto al hombre de los libros, ni siquiera cuando lo describí con todas las señas posibles, nadie lo había visto, solamente yo.
Fue entonces cuando tome verdaderamente conciencia que la estrategia de satanás  había involucrado a más gente de las que podía imaginar, y si había hecho esto una vez, seguramente lo intentaría otra, más aun cuando me aseguró que nos volveríamos a ver.
A la semana siguiente de aquel extraño suceso, ya no pensaba en lo que había ocurrido, el trabajo me exigía toda la atención puesto que estábamos ya en culminación de obra y en tres semanas más debíamos tener aquel edificio de oficinas terminado, anteriormente explique que mi cargo en la obra era de jefe de electricistas, cargo que además de la responsabilidad que conlleva, es de gran exigencia en sus detalles finales.
El equipo estaba conformado por un ingeniero electricista, que en este caso era el mismo dueño de la empresa, ocho técnicos electricistas y yo como supervisor, ya estábamos, como dije anteriormente, en terminación de obras pero aún faltaba colocar accesorios (tapas de toma corrientes, tapas de interruptores, tapas de los tableros, etc.) que siempre se dejan para el último momento para resguardo y mejor acabado.
Esa mañana cuando nos dividimos el trabajo quedo así: yo me iría piso por piso revisando toda la tubería eléctrica que quedaba  a la vista por un ducto central y el equipo restante vendría colocando los  accesorios y rematando los detalles que iban quedando, mas nadie tendría acceso a los pisos superiores ya que el hecho que los plomeros habían terminado su trabajo colocando llaves en los lavamanos de gran valor, los carpinteros a su vez también habían terminado su obra colocando pomos en las puertas también de valor y ya teníamos conocimiento que habían empezado a extraviarse los accesorios colocados con anticipación, decidimos ser cautelosos con las personas que subían por las escaleras ya que ahora lo que se perdiera en la obra seria responsabilidad de nosotros los electricistas, ya que éramos los únicos que quedábamos a excepción que algún pintor retocando las paredes.
Así quedó entonces que cuando yo iba por  planta baja ellos venían por el sótano 2, cuando ya yo iba por el piso 4 ellos apenas estaban llegando a planta baja, mi ventaja era cada vez mayor a la del grupo.
Cuando llegue al último piso, que en este caso es el piso 8, ya que es un edificio pequeño, sucedió algo realmente inesperado y que cambio mi vida para siempre: “Yo estaba subido en una escalera separado del piso como a metro y medio haciendo mi trabajo de inspeccionar la tubería eléctrica, ya lo había hecho por todos los piso de abajo y esa era la última revisión por esa ala del edificio, cuando de repente y del silencio más profundo salió una enorme voz, algo me paralizo  por completo y sentí un escalofrío que me recorrió todo mi cuerpo como una descarga eléctrica, esas voz pronunció con claridad perfecta y fuerte mi nombre .-¡ Ort !.-  dijo aquella voz resonante, me pareció por completo sobrenatural y el hecho saber que estaba solo en aquel piso me perturbaba, alguna explicación habría para aquello, entonces al reaccionar, que debe haberme tomado como treinta segundos, empecé a buscar aquella voz dentro de cada oficina vacía que se encontraba a mi alrededor, ya que la explicación más lógica que venía a mi cabeza era que alguno de los muchachos que trabajaban conmigo me estaba jugando una broma, al no encontrar el origen de aquella voz profunda, baje a toda velocidad por las escaleras hasta el lugar donde estaba el resto de mi equipo y los encontré a todos concentrados en sus respectivos trabajos, en la puerta de una de las oficinas estaba el encargado de la obra y yo le pregunte que quien había subido, el me respondió inmediatamente que nadie había salido de aquella oficina en la última media hora, que hasta los pintores ya se habían ido y que el único que estaba trabajando en los pisos superiores era yo.
Me volví a mi sitio pensativo sobre aquello, y buscando una respuesta lógica de lo sucedido. Agarre mi escalera nuevamente y continué con mi inspección adonde la había dejado. Nuevamente aquella voz, esta vez más cerca, casi sobre mí y con más poder que la anterior, pronunció.- ¡ORT, SOY JESUS, SOY JEHOVA!, aquella poderosa voz que se dirigía a mí por mi nombre, ahora  me revelaba de donde venía, era el mismo Dios quien me hablaba”.
En aquel momento toda mi vida paso frente a mis ojos, no pude mantenerme en pie y caí, por primera vez sentí que Dios existe y que nuestra existencia se debe solo a su misericordia, el poder de aquella voz me había hecho arrodillar sin mucho esfuerzo, lo único que Salía de mi boca era una súplica interminable pidiendo perdón, perdóname padre, perdóname padre, era lo único que decía y un sentimiento tan grande en mi corazón que al mismo instante de caer de rodillas comenzaron a brotar de mis ojos lagrimas verdaderas de arrepentimiento, yo no entendía mi situación y el por qué lloraba de esa manera, pero si sabía quién lo ocasionaba, me decía a mí mismo acabo de escuchar la voz de Jesús.
Estuve en esa posición no sé cuánto tiempo, ni siquiera me importaba ya más lo que estaba haciendo, solo quería salir de ahí, mi mente estaba confundida, yo nunca había estado ni remotamente cerca de Dios y ahora había escuchado esas palabras que retumbaban en mi mente, solamente podía pedir perdón y llorar como si algo muy grande embargara mi corazón.
Deje herramientas, escalera y todo lo que estaba usando ahí tirado y me vine bajando, trataba de dejar de llorar pero no podía, cada vez que abría la boca quebraba en un llanto profuso, cuando llegue donde estaba el resto de mis compañeros de trabajo, no podía decirles nada, no porque no quisiera, sino porque no podía ni siquiera pronunciar palabra, solo salía un llanto de mi boca que tampoco podía refrenar.
Me fui del trabajo sin dar explicación alguna y mis jefes al verme en esa situación tampoco me las exigieron y consintieron en que me fuera a descansar para mi casa pensando que algo muy grave había pasado.
Salí del trabajo y camine por largo rato, camine por  sabana grande, plaza Venezuela, llegue al parque los caobos, pase por parque central y llegue a pie hasta la Avenida Baralt, ahí tome un auto bus para mi casa en Caricuao, cuando llegue a la UD- 3, una zona de mi ciudad donde llegaban los auto buses, decidí bajarme porque en realidad no quería llegar a mi casa, no podía asimilar lo que me había sucedido, estando ahí y después de lo que me había pasado no sabía cómo reaccionar, así que pensé de la única manera como sabia pensar, el pecador que había en mi (o tal vez no) me dijo que la manera de quitarme ese sentimiento era emborrachándome, así que me dirigí hacia un lugar llamado El sol gironero, donde vendían cerveza y podía descargar las emociones que me embargaban. Antes de llegar al sitio hacia donde iba, en la misma vía, poco antes de llegar, escuche una música muy agradable que venía de una casa grande, por primera vez en tantos años prestaba atención a aquella casa, humilde pero bonita, y fui hasta allá, conforme iba acercándome a ella la música era más atrayente, era una música sencilla no tenía instrumentos especiales, era una pandereta y un tambor, el resto eran las palmas y el canto de unas personas pero era bellísimo, yo tenía que ver qué era eso que tanto me atraía, me acercaba y una emoción tomaba el lugar del llanto, pero ahora temblaba, sabía que mis pasos habían sido dirigidos por Dios hasta ahí, ya lo sabía. La puerta estaba abierta y entre sin preguntar, ahí fue cuando fui cegado por una luz incandescente sobrenatural, era como si el sol hubiese estado en ese momento dentro del recinto, volví a caer de rodillas y el mismo sentimiento embargo nuevamente mi corazón, esta vez identifique el llanto con la felicidad.
Dos personas con rostros brillantes de amabilidad me sujetaron de los brazos y me llevaron al frente, al mismo centro de la sala, donde muchas personas igual que yo lloraban con sus manos extendidas al cielo y dando gracias a Jesús, ahí entendí todo, ese era mi lugar, ellos daban gracias al Dios que momentos antes me había llamado por mi nombre, asi que yo también extendí mis brazos al cielo y adore al Dios que vive y que me salvo de las manos de mi enemigo.