lunes, 30 de enero de 2012

La Obra De Dios 2


La obra de Dios
El hombre vive en una línea de tiempo limitada, con principio y fin establecido, a lo sumo unos cien años de vida.
Dios por su parte es infinito, por lo tanto para él, el tiempo no existe.
Como para Dios el tiempo no existe y  su palabra es eterna e inmutable  y la vida los hombres tiene una duración limitada; él tiene que hacer su obra en todos los tiempos del hombre. Así como fue en el principio, así es al final.
El prepara constantemente hombres y mujeres para llevar adelante su obra. Nosotros, que todo lo vemos con los ojos de la carne, no nos damos cuenta que aquello que nos ocurre en nuestras vidas es una preparación enmarcada en el plan de Dios, para que en el momento preciso podamos llevar adelante el propósito para el cual hemos sido preparados a través de nuestra vida y tomemos el lugar que nos toca en el plan de Dios.
Solo el conoce los tiempos. En el hombre está el reconocer su posición en el plan maestro de Dios, y estar atento a las señales y al llamado para tomar su lugar y llevar adelante el propósito que Dios tiene para el asignado, solamente ahí, en ese sitio, estarás viviendo tu vida conforme a la voluntad del Padre, entonces las bendiciones vendrán a ti y serás prosperado de una manera que ni siquiera en tus sueños más atrevidos has llegado a ver. A esto se refiere la palabra cuando dice” buscad primero el reino de Dios y todas estas cosas serán añadidas”.
Hoy podemos hacer mucho más de lo que hicieron Pablo, Pedro y todos los apóstoles juntos.
Estamos llamados por el mismo Dios, pero yo digo que tiene más valor alguien que hoy se levanta y toma el evangelio de Cristo y de corazón se apresta a llevar la verdad a quienes la necesitan, que un discípulo de la primera iglesia, ¿por qué digo esto?, por la sencilla razón que nosotros hemos creído por fe, nosotros no conocimos personalmente a Cristo, pero creemos en todo lo que hizo y que fue el hijo de Dios sin haberle visto. Ellos, los discípulos, lo vieron, lo conocieron, vieron con sus ojos los milagros que realizo.
Dios va a levantar discípulos hoy tan grandes como Pablo, en la misma iglesia que él personalmente instituyo.
No recargues tu iglesia con mandamientos de hombres, “misericordia quiero, no sacrificio”.
Dios siempre conoce los resultados, pero igualmente nos prueba. El busca en nosotros es obediencia, es con esa obediencia que le demostramos que estamos preparados, que somos dignos de él.